Los Cubanos y la Crisis Económica
Borrador de un corresponsal
Por Manuel Alberto Ramy
16 de junio de 2009
Nuevas medidas que regulan el uso de la energía eléctrica en centros de producción y de servicios, así como en oficinas públicas. Empresas penalizadas con cortes de electricidad por violar las normas. Posibles cierres temporales de centros industriales. Racionalidad en la frecuencia de los horarios del transporte público privilegiando los horarios “pico” (mayor demanda). Disminución de productos ya racionados que se venden a precios subsidiados mediante la libreta de abastecimiento (Ver blog “Frijoles, Chícharos y Sal”). Rebaja de un 6% del presupuesto de las administraciones provinciales (noticia puesta en el Radar Cubano hace un par de semanas). Decrecen los ingresos por el turismo. El níquel, importante renglón de exportación, ronda los $14 mil dólares, cuando antes alcanzó los $40 mil la tonelada. Sensible falta de liquidez en las arcas públicas (noticia también publicada semanas atrás en “Radar Cubano”).
Así es en resumen el actual panorama que enfrenta una Cuba que de manera gradual estaba encaminada a realizar ciertos cambios —algunos ya legislados y en marcha, otros, no—, especialmente en los organismos de la Administración Central del Estado (OACE). Panorama poco halagüeño. ¿Cómo asumen algunos cubanos esta realidad? Con esta interrogante caminé barrios habaneros.
“Me siento como si hasta ayer hubiera tenido dinero en el monedero y al amanecer de hoy, así, de pronto, descubriera que ni monedero tengo”, declara Idania Abreu, de 53 años, empleada, a la salida de la cafetería El Pan de Paris, en el Vedado. La respuesta viene empapada de sudor porque “han orientado quitar el aíre acondicionado para ahorrar”, explica.
Una empleada de esta cafetería me aclara que solamente pueden poner el aíre de 1 a 6 de la tarde. “No es fácil trabajar así, pero aquí trabajamos”, afirma.
“A mí nada me sorprende. Llevamos años viviendo en un columpio: pa´lante, pa´trás…nada se mantiene estable…cuando no es por una razón, es por otra”, opina Mireya, ama de casa, jubilada y sigue su camino bolsa de la compra en mano.
Trasval es una empresa estatal que inicialmente se dedicó al transporte de valores. Desde hace meses tiene también una gran tienda en el edificio ubicado en la calle Galeano, donde radicó la cadena Woolworth’s (el llamado “Ten Cents”) en la época del capitalismo. En sus dos pisos se vende de todo en pesos convertibles.
“Compré un par de linternas…los apagones vienen y vamos camino al Período Especial” (década de los años 90 en la que el país tocó fondo), dice Reynaldo Paredes, 56 años, contador. “Incluso”, agrega, “el transporte, que había mejorado muchísimo, ya comienza a estar afectado”, añade. Reynaldo se pregunta cómo se ha generado esta crisis “si ya producimos casi el 50% del petróleo que necesitamos para la electricidad y el resto viene de Venezuela”.
Recientemente, en una emisión del programa “Mesa Redonda” de la TV cubana el Viceministro de Economía y Planificación, explicó que parte del crudo nacional se vende a fin de obtener moneda dura, vital para comprar en el mercado internacional productos imprescindibles y subsidiar otros que se venden a la población mediante la libreta de racionamiento.
Reynaldo cree que los apagones volverán porque los organismos estatales no cumplirán con las nuevas normativas que controlan el uso de la energía, “y si le cortamos la electricidad no producimos”, añade. Sin embargo, hasta el momento, en La Habana no se registran apagones en las viviendas, pero en varias provincias del país un buen número de industrias y centros comerciales y de servicio han sido penalizados con cortes de electricidad por 72 horas debido al incumplimiento de las normas de consumo.
“Hay que mirar lo que pasa dentro del país”, dice Luis Fernández, mecánico de autos, al salir de la misma tienda con un neumático de automóvil. Fernández destaca con sus palabras lo que califica de contrasentido: “Raúl (Castro) se ha quejado de la baja productividad, de que no trabajamos, y en muchos casos tiene razón; sin embargo no producimos, pero consumimos más energía. ¿Quién entiende esto?”, pregunta. Pero ahí no finaliza. Me explica que compró el neumático previendo que la planta recapadora de San José de Las Lajas detenga la producción, lo cual es muy probable, ya que el caucho es de importación y “lo leí en Juventud Rebelde”.
Fuentes tiene 69 años, está sentado en el parque Fe del Valle, frente a la tienda de Transval. Lee el diario Granma. Le pregunto y responde. “Imagínese todo lo que he vivido”, expresa. “Los cubanos estamos preparados para todo y de esta (situación) también saldremos”. Él no cree que será como en el Período Especial porque “hay mejoras en la agricultura, que es comida, ¿no?… los precios en el agro han bajado un poco, no lo suficiente, pero han bajado… y Raúl poquito a poco está metiendo en cintura el relajo”.
Para otros cubanos, cuyas opiniones resumo, estamos ante una concertación de factores externos e internos: crisis mundial generada por el capitalismo, aumento de los precios de productos esenciales en el mercado internacional, baja en los precios de lo que produce el país “y aquí le debemos a las 11 mil Vírgenes…no producimos y no lo hacemos porque estamos aferrados a un esquema económico ineficiente…El socialismo, al que no hay que renunciar, puede movilizar las fuerzas productivas…Aferrarnos al esquema actual es la historia del perro mordiéndose la cola”.
Este párrafo, resumen de opiniones de algunos profesionales, me lleva a compartir con los lectores un pensamiento. Opino que debemos encontrar la vía socialista para impulsar las fuerzas productivas del país, que sería una respuesta positiva en dos dimensiones. La primera, objetiva: aumento de la producción y de la productividad; la segunda, subjetiva: fortalecer los ánimos de la ciudadanía.
Pero no debemos olvidar que a su vez situaciones como la presente sirven también para mantener políticas económicas poco flexibles y dinamizadoras, visión muy querida por los burócratas para evitar perder espacios de poder y control.
¿Qué sucederá? ¿Se impondrá la opción favorable a una política económica más flexible, dinamizadora, capaz de movilizar las fuerzas productivas? ¿O por el contrario, se mantendrá con discretas variaciones el actual esquema económico?
En términos oficiales la respuesta la tiene el Congreso del Partido Comunista de Cuba, que aunque estaba previsto para finales de este año todo indica que será diferido.
Nota: cuando aprenda a montar las fotos, que las tengo, las agregaré el trabajo.
